Inteligencia naturalista
En 1995, se añadió este tipo de inteligencia. Esta inteligencia la utilizamos cuando observamos la naturaleza o los elementos que se encuentran a nuestro alrededor. Se describe como la competencia para percibir las relaciones que existen entre varias especies o grupos de objetos y personas, así como reconocer y establecer si existen distinciones y semejanzas entre ellos.
En realidad, todos aplicamos la inteligencia naturalista al reconocer plantas, animales, personas o elementos de nuestro entorno natural. Las interacciones con el medio físico nos ayudan a desarrollar la percepción de las causas y sus efectos y los comportamientos o fenómenos que puedan existir en el futuro; como por ejemplo la observación de los cambios climáticos que se producen en el transcurso de las estaciones del año y su influencia entre los humanos, los animales y las plantas.
Aspectos biológicos: Gardner postula que este tipo de inteligencia debió tener su origen en las necesidades de los primeros seres humanos, ya que su supervivencia dependía, en gran parte, del reconocimiento que hicieran de especies útiles y perjudiciales, de la observación del clima y sus cambios y de ampliar los recursos disponibles para la alimentación.​
Habilidades relacionadas: observar, identificar y clasificar a los miembros de un grupo o especie, e incluso, para descubrir nuevas especies, formulación de hipótesis basadas en la observación, capacidad para entender el mundo y los fenómenos naturales.
Perfiles profesionales: Biólogos, ambientalistas, jardineros, ecologistas, físicos, químicos, veterinarios y arqueólogos.
Actividades y materiales de enseñanza que se podrían emplear para desarrollar esta inteligencia: actividades al aire libre, coleccionar objetos de la naturaleza, aprendizaje cooperativo, investigar sobre asuntos ambientales, diálogo socrático para favorecer la curiosidad y el aprendizaje por descubrimiento, exploraciones y excursiones para conocer más los elementos de nuestro planeta.

